jueves, 21 de agosto de 2008
Jamil Male Belly dancer
Ay!! Dios, no creí que los hombres tuvieran tal ritmo y gracia para mover las caderas...
martes, 19 de agosto de 2008
Un año más!!

Un nuevo año de desvelos, borracheras, lágrimas, sonrisas, locuras, gritos, peleas, ilusiones, emociones, aventuras, amor, espero no desamor, trabajo, lucha, entrega, sabores, olores, presiones, fricciones, alusionaciones porque no, anhelos y sueños.
lunes, 18 de agosto de 2008
Alguien sabe cuándo es el momento de partir...

viernes, 8 de agosto de 2008
Primer Congreso de Danza Árabe en México

Las participantes podrán conocer a Suhaíla Salimpour, quién impartirá un seminario de bellydance, quién es una
de las principales exponentes de ésta bella danza, cuya tradición familiar y danza clásica hacen de ella una fusión única y diferente de ésta diciplina.
Además de que fue la primer bailarina que se presentó en la Arab American Televisión.
Después de una gira por los países de Europa y Medio Oriente regresó a Estados Unidos, e inauguró la primer escuela con certificación disponible en danza árabe.
En la actualidad es directora de Suhaíla Dance Company and Bal Anat.
La revolucionaria técnica de Suhaíla se enfoca en el aislamiento de los músculos, combinada con la técnica de contracción de los músculos de los glúteos, lo que ha mejorado el trabajo de movimiento de cadera.
El Congreso ofrece actividades como talleres de Baladi, Danzas Gitanas y técnica de Piso turco, para principiantes, Danza con Sable, Cabaret Egipcio, danza con velo, danza tribal, danza con bastón, ritmología y percusiones.Los talleres están dirigidos desde principiantes hasta avanzados. Además el evento contará con una muestra gastronómica, un bazar y la presentación del documental "Rakaza Bellydancer", de Iris Rubin.
La sede es el Centro Universitario Cultural, (CUC), ubicado en Odontología 35, Col. Copilco Universidad
Más informes en: www.congresoarabe.com.mx
Tengo alas!!

Sábado por la mañana, ya lista con body y fajilla para entrar a mi clase de bellydance. De pronto se me ocurrió que era buen día para ir por las anheladas alas de ángel o de hada que quería desde hace ya un rato.
El compañero de batalla se unió a la propuesta, así que bien decididos tomamos el metro rumbo al mercado de la Lagunilla, ya que una compañera de clase me dijo que ahí encontraría cuanta cosa quisiera para mi numerito.
Y sí, encontré tiaras, antifaces, pelucas, disfraces, wow! me encantó uno de campanita... Hasta vestidos de novia, para lo cual supuse que el acompañante se sentiría incómodo.
Volveré por la peluca para Halloween, jeje.
miércoles, 30 de julio de 2008
¿Aretes?, no gracias
Después de la jornada intensa de trabajo, tuve dos días de descanso. Con el estrés al tope, llegué a la conclusión de que me trasformo, andaba malhumorada, y eso neta no me gusta.
Planee varias cosas, una de ellas hacer una sesión fotográfica con Kamil, y mi máscara. Pero tuve un accidente se me rasgo un oído (ahhhhhhhhhhhh) que dolor!, eso me pasa por mí necedad y fijación a los aretes largos.
Al otro día fui al doctorcito con cara de espanto, llegué y era la primer paciente así que me relajo saber que el doctor se tomaría su tiempo en mi asuntito.
Le explique la situación, no podía dar mucho detalle (jeje), pero de que me dolió en el alma siiii.
Comenzó a preparar el material, esterilizar, y toda esa rutina médica que me estresa.
Me arme de valor así que comenzó por anestesiarme el oído, mientras yo me hacía el cocowash, de que era como mí percing en la nariz. Pero no!!!
Todo iba hasta que empecé a sentir como corría por mi cuello sangre, igual soy dramática, no sentía nada, pero aquella sensación de no saber que jodidos te están haciendo pues genera miedo.
El doc dijo que en mi oído había mucha fibrosidad y que tenía que volver a abrir la herida, que no maa.. y yo que culpa. Empecé a sentirme mal, deberitas (¡Doctor me siento mal!) todo se nubló, y me desvanecí, si, en plena cirugía. Más tranquila todo concluyó en buenos términos.
Pero ahora ando depre, porque ya no voy a poder usar mis aretotes hasta dentro de seis largos meses, así que decidí guardarlos.

